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De Carnegie a los Grammy: un capítulo nuevo y precioso

¡Feliz Año Nuevo! ✨

Que el 2026 traiga bendiciones, crecimiento y sorpresas prósperas. Espero que tú hayas estado súper bien.

La segunda mitad del 2025 fue un verdadero torbellino para mí… mayormente momentos hermosos y emocionantes, y además algunos gigs buenísimos. Te voy a poner al día con todo, pero antes: gracias. De todo corazón. Por apoyarme, por leer esto y por acompañarme en este camino.


Grandes emociones, grandes lugares

Mi último Starrlog lo escribí justo antes de mi debut en Carnegie Hall, ¡y fue fantástico! Y esta vez, además, me enamoré de la ciudad de Nueva York. Ese viaje fue más que inspirador: fortaleció mi conexión conmigo misma. Comí riquísimo, fui a Central Park con amistades, y también exploré Times Square solo yo—conmigo y para mí—y terminó siendo increíblemente reconfortante y aterrizador.

Antes de nuestra presentación en Carnegie, el Sr. Davis (nuestro director del coro) nos pidió a cada uno escoger una palabra para atesorar. La mía fue “precioso”. Esa palabra aparece en el primer movimiento de Unity: Songs of Legacy, compuesto por el también exalumno de EHS y galardonado Ethan Soledad.

“aceite precioso derramado sobre la cabeza”… Salmo 133:1–3

Esa palabra se sintió especialmente adecuada porque conectaba directamente con mi papel en la película musical Mendel’s Messiah. En la película interpreté a María de Betania, conocida por ungir a Jesús. Y al mismo tiempo, yo estaba leyendo El Señor de los Anillos, donde “precioso” también tiene su propio peso icónico.

Me quedé pensando en la palabra precioso. No tuve una gran epifanía como tal, pero sí sentí que se me profundizó la apreciación por todo lo sagrado y lo bello… y por esos momentos clave que nos forman.

Cuando regresé de NYC, me reintegré de lleno al trabajo con el elenco y el equipo de Mendel’s Messiah en Robot Studios, y fue magnífico. Robot es el estudio más impresionante con el que he tenido la suerte de trabajar — verdaderamente de última generación — con una atmósfera que se sentía a la vez enfocada y llena de corazón. Conocí a muchísimas personas talentosas que llevan años construyendo este proyecto, y como recién llegada, me sentí genuinamente bienvenida e inspirada.

Los productores, Jeremiah y Wendy Ginsberg, son verdaderos ángeles en la tierra. Estoy tan agradecida, no solo por su arte, sino por la misión a la que me han invitado. Estar en el set, rodeada de cámaras enormes, colaboradores apasionados y esa alegría del trabajo en equipo, fue surreal… en el mejor sentido. ¿Y ver cómo las pantallas LED pueden transportarte a cualquier lugar del universo? Pura magia.

En julio, me fui de viaje con una amiga muy querida a Ciudad de México, mi ciudad número uno de oyentes. Nos quedamos en un resort tipo rancho, donde montamos a caballo por el campo montañoso. Toda la experiencia se sintió atemporal, como si el mundo bajara la velocidad por unos días. El aire de la montaña estaba fresco y lleno de energía, con notitas de romero silvestre y otras hierbas abundantes. ¡Incluso nos agarró una granizada! Nos cayeron bolitas de hielo encima y nos veíamos ridículas ahí sentadas con ponchos tamaño caballo mientras el hielo rebotaba en nuestros sombreros de vaquera… pero al final del día nos reímos y, de alguna manera, hasta prosperamos en medio del caos.

En nuestro último día, hicimos una excursión a las pirámides de Teotihuacán. Pudimos subir una parte de la Pirámide de la Luna y, animada por mi amiga, canté una melodía cortita. Las dos quedamos impactadas de lo lejos que se proyectó mi voz por todo el sitio. Se sintió como si todo lo demás se hubiera callado. Mi voz se elevó y, por un momento, el mundo se quedó inmóvil. “Etéreo” ni siquiera alcanza a describirlo.

Algunas personas empezaron a grabar, pero eventualmente se acercó un guardaparque y nos explicó que una presentación así requiere un permiso a través del centro cultural. Viéndolo en retrospectiva, lo entiendo completamente. Sí se armó una escena… mi voz y mi presencia eran innegablemente magnéticas. Nunca publiqué el video porque me pidieron que no lo hiciera, y yo respeto las reglas cuando son razonables. Pero la experiencia en sí se sintió demasiado significativa como para no compartirla contigo de alguna manera. Ojalá que muy pronto pueda viajar por el mundo, recrear esa atmósfera tan grandiosa — con permiso — y realmente compartir momentos así contigo. Por ahora, vive como un recuerdo inspirador… y una historia inolvidable.

Y para cerrar el verano, ¡tuve la oportunidad de ir a Bolivia por primera vez! Me invitaron a cantar en su Fashion Week, donde canté en la pasarela con la hipnotizante colección de Rosita Hurtado. Canté el Dúo de las flores de Lakmé como solista con orquesta de cámara, y también interpreté algunas de mis obras originales. Rosita es una diseñadora fabulosa y ha sido extremadamente generosa conmigo. He podido lucir sus vestidos en todos mis videos musicales, además de eventos especiales. ¡Es maravillosa — no solo como diseñadora, sino como persona! También sumé algunos conciertos a mi lista este verano, incluyendo Kali Uchis, Sabrina Claudio (otra exalumna de EHS) y varios recitales de música clásica.


Himnos y resplandor

Con la llegada del otoño vinieron gigs que me conectaron aún más profundamente con la comunidad de colombianos en el extranjero. Me invitaron a cantar en el Colombian Networking Anniversary, y el líder del movimiento, Hernán Orjuela, también me invitó a presentarme en la Gala de la Cámara de Comercio Colombo-Americana de Miami. Esa noche tuve el honor de cantar el Star-Spangled Banner y el Himno Nacional de Colombia; interpreté un cover de uno de los grandes éxitos de Fonseca, “Arroyito”, y también pude cantar mi música original.

Esa gala marcó un hito para mí. Sentí un verdadero avance en mi interpretación del Star-Spangled Banner al encontrar una manera de honrar su tradición, mientras dejaba que mi estilo de crossover operático llegara con más calidez y alma. Y cantar el himno colombiano fue surreal, porque toda la sala cantó conmigo. Se sintió como un mar de conexión… mi voz guiándonos a través de esa melodía preciosa de nuestro país, y todo el mundo encontrándose conmigo ahí, juntos.

Para mí, la temporada de fiestas empieza en octubre. Halloween siempre ha sido una de mis épocas favoritas del año porque me encanta disfrazarme y salir, ya sea por dulces o por baile. Este año, un amigo y yo nos disfrazamos de leopardos—uno de mis disfraces clásicos—que llevo haciendo en alguna versión desde hace años.

Por esos mismos dias, me regalé un carro nuevo por mi cumpleaños, y Dios sabe que ya era hora. Logré conseguir un súper buen deal aunque fui sola al concesionario, y mi nuevo ride es absolutamente precioso. Le puse Ray “Pinky” Starrdust porque parece una mantarraya, agarra un brillito rosado con el sol y, claro, es mi mini flota en la tierra. Todos los días encuentro algo increíble de mi Mini, incluyendo que mi asiento tiene opción de masaje! Yo me derretí cuando descubrí esa función porque ni siquiera me la mencionaron en el dealer. JAJA.

Después empezó oficialmente la verdadera temporada navideña, y llegó con hitos bien significativos. Empecé a cantar regularmente en la iglesia no denominacional más hermosa que he visto, ¡y también tuve mi debut con la South Florida Symphony! Interpreté un set de villancicos, incluyendo un arreglo con sabor zarzuelero de “Los Peces en el Río” de Scott Gendel. Esa es una canción navideña que he cantado con mi familia desde que tengo memoria, y compartir algo tan enraizado en mi infancia en ese contexto profesional se sintió como un “full circle” de la manera más especial.

Y en medio de todo eso… ¡oficialmente me convertí en miembro votante de la Recording Academy! Asistí a la celebración de miembros del Capítulo de Florida, donde vi a colegas queridísimos e incluso me encontré con una prima. Es chistoso cómo el mundo puede sentirse tan pequeño dentro de las esquinas de algo tan enorme. De verdad estaba feliz de estar ahí, rodeada de profesionales de la industria en un lugar espectacular, y se sintió como una probadita de lo que viene. Voy a asistir por primera vez a los Premios GRAMMY en Los Ángeles. Voy como miembro votante con enfoque en los campos clásicos, y no puedo esperar a ver qué me tiene preparada esa experiencia.

Y para cerrar el año, canté en Año Nuevo en The Moore en el Design District de Miami… y qué final fue ese. Esa noche se sintió como una verdadera mudanza de piel: de inhibiciones, de reservas viejas, de cualquier cosa que me impidiera adueñarme del escenario por completo. Me invitaron a ser la protagonista femenina en una historia de autoempoderamiento y expresión decadente, una producción luminosa.

Abrí la noche con mi canción original “Evaechizo”, acompañada por una performance improvisada del bailarín fenomenal Gabriel Croom. Más tarde, incluso pude tejer un poquito de improvisación operática durante la última canción. Y la anfitriona de la noche fue Carmit de las Pussycat Dolls, lo cual fue honestamente divertidísimo ver de cerquita. El ambiente fue pura magia Miami: glamoroso, eléctrico, y exactamente el tipo de torbellino con el que se recibe un año nuevo.

Así que aquí estamos… galopando hacia el Año del Caballo de Fuego, con el corazón encendido, la mirada al frente y la música marcando el camino. ¡Espero que disfrutes la galería de abajo! :)


Con amor,Dreya Starr


 
 
 

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